Atraído por los conocimientos e influencias de la cultura oriental y la filosofía Zen, cursó estudios de Shiatsu y Thermie en la escuela de Hideo Asai en Barcelona, combinando conocimientos del funcionamiento del cuerpo humano y fundamentos de la medicina china, con el desarrollo de la sensibilidad y la percepción de la energía al tacto.
Poco después tomó contacto con uno de los métodos terapéuticos más completos que ha conocido hasta el momento, la Kinesiología. Una forma de trabajo personal que te conecta con todo tu ser y que consigue precisamente eso que buscaba desde un buen principio; un equilibrio a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Que además utiliza una técnica muy sencilla para la escucha y la comunicación con el organismo, exenta de cualquier influencia inductiva, para lo cual solo se precisa de cierta práctica a fin de desarrollar sensibilidad.


